Resistencia muscular y resistencia aerobica, ¿cual es la diferencia y cual importa más?

A grandes rasgos podríamos describir la resistencia aeróbica como la capacidad que tiene nuestro corazón y pulmones de llevar oxigeno a los músculos mientras están trabajando. resistencia aeróbica transporta el oxígeno del sistema respiratorio y lo lleva al sistema cardiovascular de manera continua. Esto ayuda a que el organismo pueda cumplir con los requerimientos del ejercicio físico. Para mejorar esta resistencia necesitamos muchas horas de entrenamiento, ya que el objetivo es mejorar el VO2 máx. El tipo de sesiones que necesitamos hacer son, sesiones largas con una intensidad media alta para conseguir aumentar la resistencia aeróbica.

Por otro lado la resistencia muscular, es la capacidad de tus músculos de empujar, levantar o tirar de un peso determinado durante un periodo de tiempo. La clave en este concepto está en el tiempo durante el cual se puede realizar el esfuerzo físico.

La unión de estas dos resistencias es lo que nos hará mejorar como triatletas. De nada sirve tener grandes pulmones o un gran corazón si nuestros músculos no nos aguantan y a la inversa. Por lo que si queremos mejorar nuestros resultados nuestros entrenamientos de natación, bici y running deben ser complementados con sesiones de gimnasio y fuerza, para conseguir tener mayor resistencia muscular y poder aguantar más tiempo en ritmos altos, ya que mejoramos la resistencia al incrementar la economía del movimiento, retrasamos la fatiga y aumentamos la capacidad anaeróbica por lo que se aumenta al mismo tiempo la velocidad de desplazamiento.

Hasta hace poco se pensaba que el gimnasio era contraproducente para atletas y triatletas ya que nos hacia más lentos, pero ya hace varios años que este concepto ha cambiado radicalmente y los triatletas intercalan sesiones de gimnasio durante todo el año, no solo en pretemporada. Este entrenamiento , que a muchos de nosotros no nos gusta mucho o nos da pereza, no solo nos va ayudar a mejorar ritmos, sino también a prevenir lesiones, ya que si fortalecemos los músculos y los tendones proporcionaremos a las articulaciones responsables del movimiento una base estable, sin desequilibrios que evite roturas de fibras o daños o fracturas en los huesos.

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